La esencia de un lugar de encuentro

Domingo Belled, a los mandos del Ragtime. A las teclas del que siempre será su piano. Domingo llenando de música las noches de los viernes y de los sábados. Un piano negro que nació en Norteamérica, en los albores del siglo XX y que, dios sabe cómo, terminó recalando en un pisazo del centro de Zaragoza donde, parece ser, enmudeció antes de tiempo. Un nuevo viaje, una nueva vida, una luz justo cuando ya comenzaban sus teclas a perder toda esperanza de ser acariciadas. Un bar. No un bar cualquiera. El Ragtime. También en el centro de Zaragoza. Una concienzuda puesta a punto y de nuevo, a deleitar con su característico y genuino sonido a melómanos llegados de quién sabe cuántas zonas distintas, dispersas y alejadas de este ancho y gordo mundo. 14.11.2024 Llegó Domingo. Domingo Belled. Llegó con kilómetros y kilómetros a la espalda de viajes por Europa siempre con la música como su modo de vida; el pulso de las teclas como el único latido que movía su corazón. Empezaba este artículo ...